La evolución reciente de la inflación vuelve a situarse en el centro del análisis económico. Según las estimaciones de Funcas, actualizadas a 13 de marzo de 2026, los datos de febrero reflejan una ligera revisión al alza en un contexto condicionado por la volatilidad energética y el entorno geopolítico.


A continuación, se exponen los principales indicadores y su posible impacto, junto con algunas líneas de actuación para el asesoramiento a clientes.

1. Lo que marcan los datos de ahora

El mes de febrero sitúa el IPC general en el 2,3%, la inflación subyacente en el 2,7% y el núcleo inflacionista en torno al 2,9%. Destaca el incremento de los alimentos no elaborados (6,5%), mientras que el componente energético presenta una caída del 3,1%.

Funcas apunta a que la inflación subyacente ya mostraba tensiones previas, lo que ha motivado una revisión al alza de las previsiones anuales.

  • Atención: El incremento de determinados costes estructurales (alimentación, transporte) puede trasladarse progresivamente a los márgenes empresariales, por lo que conviene anticipar su impacto en clientes.

2. Escenarios previstos para 2026 en función del petróleo

Las previsiones se estructuran en tres escenarios en función del precio del Brent:

  • Escenario central: descenso a 81 dólares, con una inflación media del 3,6% y subyacente del 2,5%.
  • Escenario alto: estabilidad en torno a 102 dólares, con inflación media del 4,3% y posibles picos superiores al 4% en primavera.
  • Escenario bajo: descenso a 73 dólares, con una inflación más moderada del 3,2%.

Atención: En clientes con elevada exposición a costes energéticos o logísticos, el escenario alto puede requerir revisión inmediata de presupuestos, contratos y estructuras de costes.

3. Impacto en clientes y líneas de actuación

Para empresas y autónomos

El incremento de costes fijos (energía, carburantes, materias primas) y la persistencia de la inflación subyacente pueden afectar a la rentabilidad.

Se recomienda:

  • Revisar contratos de suministro y condiciones económicas.
  • Evaluar la actualización de tarifas de forma progresiva y justificada.
  • Analizar posibles ayudas o incentivos vinculados a eficiencia energética o digitalización.
  • Reforzar la planificación de tesorería y anticipar necesidades de financiación.
  • Revisar criterios fiscales (amortizaciones, existencias) para evitar distorsiones en bases imponibles.

Atención: La evolución de la inflación en el segundo trimestre puede tensionar márgenes si no se adoptan medidas de ajuste previas.

Para personas físicas

El aumento de precios en bienes básicos puede afectar a la capacidad de ahorro, mientras que determinados contratos (por ejemplo, alquileres indexados) pueden experimentar actualizaciones al alza.

Se recomienda:

  • Revisar la estructura de gastos recurrentes.
  • Analizar decisiones financieras (financiación, inversión) en función del entorno de inflación.
  • Planificar operaciones con impacto fiscal (transmisiones, inversiones) considerando su efecto en la tributación.

Atención: El incremento en el coste de bienes esenciales puede afectar de forma directa al poder adquisitivo, por lo que conviene realizar un seguimiento periódico.

Para vosotros, como particulares

La compra diaria es donde se nota más esta volatilidad de precios. Alquileres indexados tiran al alza y el ahorro en banco pierde fuerza. Consejos de sentido común: recortad esos 'caprichos' y tratar de buscad hipotecas fijas si se puede, e invertir el dinero en fondos que sigan el IPC. En impuestos, planead ventas de acciones o casas para no perder deducciones.

  • Atención: Ese 6,5% en comida hará la cesta de la compra más cara (revisad gastos fijos como la vivienda ya).

4. Cómo puede apoyar el despacho

Desde el despacho profesional se puede acompañar a los clientes mediante:

  • Elaboración de escenarios económicos y fiscales adaptados a distintos contextos de inflación.
  • Identificación de ayudas e incentivos aplicables.
  • Revisión de contratos (energía, proveedores, financiación).
  • Simulación del impacto en resultados y tesorería.
  • Seguimiento periódico de indicadores económicos relevantes.

Atención: La evolución del precio del petróleo y de la inflación puede requerir ajustes rápidos en la toma de decisiones, por lo que es recomendable un seguimiento continuo.

En este contexto, resulta aconsejable mantener una visión anticipada y estructurada, adaptando las decisiones a la evolución de los indicadores.

Pueden ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración que puedan tener al respecto.

Un cordial saludo,